La nueva Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras se
vendía como pan caliente en la avenida Nueva Granada repleta de
personas. Entre la multitud era extraño ver a alguien con una camisa que
no fuera roja, o sin una gorra tricolor con el 4F estampado, o sin un
afiche de Maduro Presidente en las manos.
"Epa, epa, dame una Ley", le gritó una mujer al vendedor con una pila
de ejemplares en sus manos. La marcha estaba a punto de arrancar hacia
la Plaza O'leary, donde hablaría el presidente de la República, Nicolás
Maduro, y firmaría el reglamento que permitirá normar el cumplimiento de
los estatutos establecidos en esta Ley que prevé, entre otras cosas, la
reducción de la jornada laboral.
Alzando una pancarta de los empleados del Hospital Universitario de
Caracas, Ramón Guzmán, Secretario de Reclamos del Sindicato de este
centro médico, no pasó por alto este detalle del texto legal: "La ley
busca darle más tiempo, más espacio, y más participación a la clase
trabajadora, a partir de la semana próxima se inicia la reducción de
horario para todos los trabajadores y trabajadoras del país".
Era común encontrar empleados de grandes cadenas de supermercados o
de empresas privadas de refrescos y de alimentos elevando pancartas de
respaldo a la nueva legislación, que expresaban consignas tales como:
"Trabajadores de Empresas Polar, Pepsicola - Venezuela Apoyando 100% la
nueva ley orgánica del Trabajo."
La consigna que gritó el combatiente de la Revolución Cubana, Juan
Almeida, también la apuntaban los trabajadores de la Polar: "Aquí no se
rinde nadie".
También estaban empleados del Supermercado Central Madeirense para
mostrar su "apoyo a la Revolución" y en su pancarta citaban los
artículos 173 y 175 de la nueva ley referidos a la jornada laboral.
En el Central Madeirense de Prados de María, Luis Alberto Perdomo es
quien hace los cortes de las carnes, el que pica el pollo para guisar o
filetea la pechuga para hacer milanesa. Él encabezaba a su grupo en la
marcha. "Muchas empresas privadas no cumplen con lo reglamentario y
colocan el horario a su conveniencia", dijo.
Denunció que la empresa para la que labora se reunió con un pequeño
grupo de trabajadores para acordar horarios de trabajos excluyendo al
resto de los empleados de la cadena de supermercados. "En Distrito
Capital somos más de mil trabajadores y se reunieron sólo tres a pactar
con el empleador, ellos no son representativos".
Jesse Chacón contra la corrupción
No había rostros de odio, ni consignas de muerte, ni cacerolas. Si
había baile, cantos y recreación. Hasta armaron una partida de pelotica
e' goma entre trabajadores en la avenida Libertador, por las cercanías
de la sede de la Corporación Nacional de Teléfonos de Venezuela (Cantv).
En una tarima en la avenida Andrés Bello se subió el nuevo ministro
de Energía Eléctrica, Jesse Chacón, quien llamó a los trabajadores
conscientes a seguir trabajando en las instituciones y a brindar un
servicio de calidad al público.
Dijo que algún trabajador firmó contratos a centros comerciales
"mollejuos" como si fueran "residenciales" y se embolsillaban dinero
público. Llamó a luchar contra ese tipo de personas. "Eso es corrupción.
Con ellos si seremos unos perseguidores", denunció.
No muy lejos de allí, un señor levantaba una pancarta "Cero burocratismo, cero corrupción, cero impunidad".
De las mujeres, los pensionados y el aumento
No había rostros de odio. Karina Rivas estaba feliz de marchar el Día
del Trabajador con un llamado a la paz. Es del Colectivo Radiofónico
Petare y vocera del Movimiento de Mujeres por la paz y la vida, del
municipio Sucre, en el estado Miranda. "Venimos con un llamado de no a
la guerra y sí a la paz. Estamos construyendo un espacio de debate y de
encuentro", expresó.
Considera que el respeto a la vida es también la igualdad de género y
el respeto al otro. Por ello rechazó las ofensas lanzadas por políticos
y grupos de la derecha sobre la primera combatiente, Ciia Flores; la
presidenta Aargentina, Cristina Fernández, y hasta contra la presidenta
del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena.
"Meterse con ellas es meterse con las mujeres del pueblo. Apoyamos a
Maduro en sus políticas donde la mujer tiene principal protagonismo",
dijo.
La agrupación salsera Son Madera tocaba en la Plaza O'leary, las olas
de trabajadores llegaron de la sede de la Cantv y de la Avenida
Victoria luego de caminar unos pocos kilómetros a los alrededores de El
Silencio.
No había consignas de muerte. La canción
Trabajo y tierra se
escuchaba y se bailaba por las cercanías de la fuente. Allí, a sus 75
años de edad, SantiagoTovar reía y decía que en el pasado a los
jubilados le daban "migajas".
"Tengo 14 años como Presidente de la Asociación de Jubilados y
Pensionados del Hospital Universitario de Caracas y estamos conformes
con el aumento del 20% que también nos toca; además, tenemos las
medicinas que necesitamos gratuitamente", relató.
El aumento del salario mínimo entró en vigencia este primero de mayo y
se espera que para finales de año éste ronde los 4.000 bolívares con
los próximos incrementos por escalas que anunció el Gobierno Nacional, y
que también beneficiarán a los pensionados.
No había cacerolas. Había samba en todo el recorrido, y joropo en las
tarimas dispuestas en el trayecto hacia la Plaza O'leary. Francisco
Pacheco cantó fulías cerca de las escaleras del Calvario y no faltó la
salsa. "Tendremos más salsa", decía alguien en la tarima "porque a esta
Revolución nadie le quita lo bailao'".
Cortesía: AVN.